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Creando un calendario de siembra. (Clima mediterráneo)

  • 21 ene
  • 4 Min. de lectura


Uno de los errores más comunes cuando empezamos un huerto es pensar que basta con tener semillas y tierra. En realidad, el cuándo es tan importante como el qué. Sembrar en el momento adecuado marca la diferencia entre una planta fuerte y productiva o una que apenas sobrevive.


El calendario de siembra no es una tabla rígida ni una norma inquebrantable. Es una herramienta de orientación, una forma de entender el ritmo natural de las plantas y adaptarnos a él en lugar de luchar contra el clima.


En esta guía nos centraremos en un clima mediterráneo, con inviernos suaves, veranos calurosos y pocas heladas, aunque con grandes diferencias entre costa e interior.


Qué es realmente un calendario de siembra (y qué no es)

Un calendario de siembra no es una lista de meses cerrados. Es una forma de relacionar las necesidades de cada cultivo con las condiciones ambientales reales: temperatura del suelo, horas de luz y riesgo de frío o calor extremo.


Por eso, más que memorizar meses, conviene entender ideas clave como estas:


  • Algunas plantas necesitan calor para crecer (tomates, pimientos).

  • Otras prefieren temperaturas frescas y sufren con el calor (lechugas, espinacas).

  • Hay cultivos que soportan bien el frío y aprovechan el invierno (ajos, habas).


Cuando entiendes esto, el calendario deja de ser una receta y se convierte en criterio propio.


Particularidades del clima mediterráneo

En el clima mediterráneo jugamos con varias ventajas:

  • Inviernos generalmente suaves.

  • Posibilidad de cultivar casi todo el año.

  • Dos grandes temporadas fuertes: primavera y otoño.


Pero también hay dificultades:

  • Veranos muy secos y calurosos.

  • Golpes de calor que pueden arruinar cultivos.

  • Sequías cada vez más frecuentes.


Por eso, el calendario de siembra aquí busca adelantarse al calor del verano y aprovechar el otoño al máximo.


Calendario de siembra de ejemplo para clima mediterráneo

Final de invierno – inicio de primavera (febrero y marzo)

Es una etapa de preparación. Aunque aún refresca por la noche, el aumento de horas de luz despierta muchas semillas.

Aquí conviene empezar semilleros protegidos, no tanto por el frío extremo como por dar ventaja a cultivos de ciclo largo.


Es buen momento para iniciar:

  • Tomates

  • Pimientos

  • Berenjenas

  • Cebollas


Mientras tanto, en el suelo del huerto ya se pueden sembrar directamente cultivos resistentes o de crecimiento rápido como:

  • Zanahorias

  • Rábanos

  • Espinacas

  • Lechugas tempranas


La clave aquí es no tener prisa con los trasplantes. Mejor plantas pequeñas pero sanas que adelantarse y perderlas.


Primavera plena (abril y mayo)

Esta es la época dorada del huerto mediterráneo. El suelo se templa, las heladas desaparecen y las plantas crecen con fuerza.

Es el momento de llevar al huerto los semilleros iniciados antes:

  • Tomate

  • Pimiento

  • Berenjena

  • Calabacín


Y también de sembrar directamente:

  • Judías verdes

  • Maíz

  • Pepino

  • Más tandas de lechuga


Aquí conviene escalonar siembras. No pongas todos los tomates o lechugas el mismo día. Sembrar cada dos o tres semanas te asegura cosechas más largas y manejables.


Verano (junio, julio y agosto)

En el clima mediterráneo, el verano no es tanto época de siembra como de supervivencia y cuidado. El exceso de calor frena muchos cultivos.

Aun así, se pueden sembrar:

  • Judías verdes (mejor a principios de verano)

  • Calabacines tardíos

  • Pepinos


Y empezar semilleros pensando ya en el otoño:

  • Lechugas

  • Coles

  • Acelgas


El calendario aquí gira más en torno al riego, el acolchado y la sombra que a sembrar sin control. Quien entiende esto evita frustraciones.


Otoño (septiembre y octubre)

El otoño mediterráneo es una segunda primavera. El suelo sigue caliente, pero el sol ya no quema tanto.

Es un momento excelente para sembrar directamente:

  • Ajos

  • Habas

  • Guisantes

  • Espinacas

  • Rábanos


Y para trasplantar:

  • Lechugas

  • Brócoli

  • Coliflor


Muchos huertos desaprovechan esta época, cuando en realidad puede ser una de las más productivas y agradecidas.


Invierno (noviembre a enero)

El invierno es más tranquilo, pero no inútil. En zonas mediterráneas suaves aún se puede:

  • Sembrar ajos

  • Mantener habas y guisantes

  • Iniciar semilleros protegidos de cebolla o puerro


También es el mejor momento para observar, mejorar el suelo y planificar. Un huerto sano se construye tanto en invierno como en primavera.



Para acabar te dejo una tabla resumen a modo de referencia. Este calendario es un ejemplo, una base. El verdadero calendario se construye:

  • Observando tu microclima

  • Anotando fechas y resultados

  • Aprendiendo de errores

Momento del año

Periodo aproximado

Qué se hace principalmente

Cultivos habituales

Final de invierno / Inicio de primavera

Febrero – marzo

Se inicia el huerto con calma. Se preparan semilleros protegidos para cultivos de verano y se siembran directamente las hortalizas que toleran el fresco. Es una fase de arranque y previsión.

Tomate, pimiento, berenjena (semillero). Zanahoria, rábano, espinaca, lechuga temprana (directa).

Primavera

Abril – mayo

Es el momento más activo del año. Se trasplantan los semilleros al huerto y se realizan muchas siembras directas aprovechando el aumento de temperatura y luz.

Tomate, pimiento, calabacín (trasplante). Judías verdes, maíz, pepino, más lechugas (directa).

Verano

Junio – agosto

Se siembra poco y se cuida mucho. El trabajo se centra en riego, acolchado y protección del suelo. Se hacen algunas siembras y semilleros pensando ya en el otoño.

Judías verdes tardías, calabacín, pepino. Lechuga, coles y acelga en semillero para otoño.

Otoño

Septiembre – octubre

Segunda gran temporada de siembra. Se aprovecha el suelo caliente y el descenso del calor para iniciar cultivos de otoño e invierno, más resistentes.

Ajo, habas, guisantes, espinaca, rábano (directa). Lechuga, brócoli, coliflor (trasplante).


En un contexto de incertidumbre climática y energética, saber cuándo sembrar en tu propio territorio es una forma real de autonomía.

No dependes de manuales lejanos. Dependes de tu experiencia.

 
 
 

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